Esta (aún) no es mi casa
La mudanza ya es un hecho. El Atlético de Madrid ha dejado el Vicente Calderón para siempre e inicia una nueva etapa tras la inauguración del Wanda Metropolitano. Ningún colchonero se quería perder un día para la historia y todos, con y sin entrada, acudieron en tromba al madrileño barrio de San Blas para ver en persona el magnífico nuevo templo rojiblanco. Desde por la mañana, el Metropolitano empezó a ver la que se le venía encima. Cientos de personas abarrotaron los aledaños del estadio desde las 11 de la mañana. Había que verlo e inmortalizarlo todo. El Paseo de Leyendas, la bandera, la nueva tienda, los accesos, las fan zones... Todo. Llegó la tarde y, con ella, se acercaba el momento más deseado: la apertura de puertas. Colas más de dos horas antes de que empezara el partido. Había muchas ganas por entrar, llegar a tu nueva butaca y juzgar el nuevo campo. Todo era nuevo, menos el sentimiento. En el metro ya atronaba el himno del Atlético de Madrid, aunque eso solo sería u...