Atleti, You'll never walk alone


El Atlético de Madrid volvió a vivir una noche para la historia, solo a la altura de quien hace de su filosofía una religión. En tiempos en los que la fe parece cuestión de unos pocos, 3.000 aficionados rojiblancos sacaron su entrada para viajar con el equipo antes de que se disputara el partido de ida.

Las posibilidades de que el Atleti pasara a cuartos de final teniendo en frente al vigente campeón de Europa, a Klopp, a Salah, a Mané, a Van Dijk... eran mínimas. Podríamos decir de un 10% sobre 100. Sin embargo, mientras que haya una única posibilidad, el Atlético de Madrid creerá hasta la extenuación.

El partido recordó a aquella eliminatoria frente al Bayern de Múnich en la que Torres asistió a Griezmann, y Antoine fue levantado al cielo alemán por un Gabi que gritaba al cielo. El asedio del Liverpool fue constante. Salah se vistió de Messi para liderar el ataque de los reds y volver loco a Lodi en banda derecha. Koke llegaba a las ayudas por corazón más que por piernas y Oblak se consagró, una vez más, bajo palos. El esloveno se paró todo y más.

El Liverpool realizó un total de 36 remates, 13 de ellos a portería, con dos tiros al palo incluidos y un repertorio de paradas de Oblak dignas del mejor portero del mundo. Ahí estuvo la diferencia. Mientras que el Liverpool necesitó más de 30 tiros para marcar dos goles, el Atleti aprovechó un fallo de Adrián para meterse en el partido. Seis remates a puerta de los rojiblancos y tres goles. Ninguna parada de mérito del portero suplente de Klopp y dos goles de una calidad ténica exquisita protagonizados por Marcos Llorente, el otro gran protagonista de la noche.

Mientras que muchos dilapidaron al Cholo por quitar a un delantero y meter a un centrocampista defensivo yendo por debajo en el marcador, la realidad es que el Atleti se fortaleció físicamente y dio entrada a un jugador capaz de llevar el peso de las transiciones ofensivas.

Marcos Llorente fue protagonista de los tres goles del Atlético. Dos goles similares ajustados al palo con el interior de la bota y una asistencia a Morata que marcó el 'gol del cojo' y sentenció al Liverpool definitivamente. Dos jugadores con pasado madridista, algo muy difícil de gestionar cuando vistes la rojiblanca, fueron los héroes del encuentro. A veces se nos olvida que los jugadores son personas, que nadie quiere triunfar y ganar más que ellos y que, en ambos casos, el Atlético de Madrid supone para ellos la gran oportunidad de su carrera para asentarse y demostrar su potencial.

Morata pidió perdón a su afición por motivos que se pueden discutir y debatir, lo que está claro es que nadie, NADIE, debería atreverse a cuestionar el compromiso de jugadores de su talla. No solamente por el partido de Anfield, sino por la entrega que ha demostrado desde que se enfundó la elástica colchonera. Por no hablar de Marcos Llorente, un jugador que costó 40 millones de euros, que nunca ha tenido una mala palabra pese a ser suplente y apenas contar para el Cholo, y que ha encontrado su momento a base de trabajo y constancia. ¿Acaso hay algo más del Atleti que eso?

El Atlético de Madrid hizo lo imposible, otra vez. Enmudeció el templo de fútbol mundial, hizo que el Youˋlll never walk alone sonara en boca de los 3.000 desplazados que nunca dejaron de creer y de las decenas de miles de personas que, en sus casas, se les saltaban las lágrimas por no creer lo que estaban viendo a través de una pantalla.

Difícil expresar lo que se siente celebrando el gol de Morata a través de una videollamada directa en conexión con Anfield, con uno de esos 'irreponsables' que aseguran el legado de familias rojiblancas, con madres 'del Real Madrid' que gritan los goles del Atlético como si les fuera la vida en ello y con aficionadas, como una servidora, que no podían dejar de llorar en el suelo de su casa, viendo lo que estaba haciendo, de nuevo, su Atleti, delante de los ojos de toda Europa.

Como en Stanford Bridge, como en el Allianz Arena... Anfield es ya parte de la historia del club por algo más que un tal Fernando Torres. Será, para siempre, el lugar donde el león volvió a rugir más fuerte que nunca.

 

Comentarios

  1. Tremendo Rocío. Se me saltan las lágrimas y es que el Atleti hay que vivirlo.

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