Mucho más que un título



No se equivoquen, el Atlético no ha ganado un título más, no ha ganado únicamente su tercera Europa League. El Atlético ha ganado mucho más que eso. Este título se ha ganado cada día desde que comenzó la temporada, empezando por la sanción FIFA que prohibió fichar verano, siguiendo por el palo que supuso la eliminatoria en la fase de grupos de la Champions League y acabando con los rumores/especulaciones/faltas de respeto por parte del FC Barcelona sobre el futuro de Griezmann antes de una final europea.

La temporada no pintaba bien para el Atleti, el objetivo era meterse en Champions, nadie habría imaginado que se podría acabar visitando Neptuno en el mes de mayo. Cualquier otro equipo habría caído en un estado de desánimo después de tantos contratiempos. Lo fácil era dejarse llevar y pensar en la siguiente temporada. Lo fácil era caer en el "otro año será, aquí se acaba nuestra temporada". Nadie tuvo en cuenta, entonces, que el Atleti no es cualquiera. Es el Atleti.

Precisamente por eso, el Atleti se puso la armadura, con Diego Pablo Simeone como capitán general de un ejército dispuesto a volver a hacer soñar a una afición. Ese "somos pocos, pero atrincherados" mandó un mensaje unánime a la plantilla. La unión era fundamental para dar un paso al frente. Equipo y afición. Todos juntos. Esa era la única forma.

Y así, el Atleti se plantó en el Emirates Stadium dispuesto a lo que mejor sabe hacer: molestar. Y vaya si lo hizo. Con uno menos durante 80 minutos, el Atleti empató milagrosamente y Europa acabó rendida al esfuerzo que realizó la plantilla rojiblanca en Londres. Fue un hito, uno de esos partidos que quedarán para la historia. Como aquel en Stanford Bridge. Inolvidable. Ahí, quizá, fue donde realmente se ganó la Europa League.

Después de ese partido, el Metropolitano empezó a ser más hogar tras su primera noche europea, su primer pase a la final y su primera cita en familia. Lyon era la próxima parada y el Cholo, otra vez (no pregunten cómo y pese a todo), había conseguido implantar un estado de optimismo/ilusión/nervios en todo el entorno rojiblanco característico de las grandes citas.

Lo que sucedió en Lyon es sabido por todos. Superioridad de los de rojo y blanco sobre el césped. Exhibición de aquellos que las aguantaron cuando no vinieron bien dadas. Godín, Koke, Juafran, Gabi y Saúl fueron los mejores (Griezmann aparte), porque estos partidos no se juegan con las piernas, sino con el corazón.

Por eso, Torres salió al campo en los últimos minutos. Porque tenía que entrar en juego el corazón, el alma y el pulmón del Atlético de Madrid. Él debía acabar en el campo el último partido europeo con su Atleti. No podía ser de otra forma. Estaba escrito.

Sonó el pitido final y las lágrimas vinieron solas. Cuando Griezmann salió corriendo a abrazar a sus compañeros, cuando el Cholo se abrazó con el Mono como dos amigos de toda la vida, cuando toda la familia Simeone saltaba y gritaba con una niña rubia que aún no entiende de qué va esto, cuando Saúl buscó a Torres para hacerse la primera foto junto a su ídolo de toda la vida y, por supuesto, cuando Gabi ofreció la copa a Torres para que la pusiera en lo más alto del cielo de Lyon.

Ese gesto, ese pequeño gesto, fue un mundo para aquellos que hemos aprendido junto a Fernando qué significa ser del Atleti. Porque Fernando Torres somos todos. Todos somos ese niño que sueña con debutar con su equipo, defender sus colores y ganar un título con su escudo. Aunque hayas ganado cualquier otro, aunque lo hayas ganado todo, nada es comparable a la sensación de hacerlo con tu equipo.

Y lo consigues por insistencia, por sacrificio, por compañerismo, por sentimiento, por educación, por respeto y por deportividad. Es imposible explicar lo que Torres es y será para este club, pero si hay que intentarlo diría que es un aficionado más. Y esa es la clave de todo.

El mejor desenlace posible para un jugador que se ha dejado la vida por un club y que ha acabado levantando mucho más que un título.

El Atleti ha demostrado que siempre se puede, por muy difícil que parezca. Es recibir dos golpes y devolver cuatro, aunque te dejen herido y golpeado en el suelo. El Atleti es "dale, dale, dale, dale, dale, que sale", hasta que, efectivamente, sale. El Atleti es ser pesado. El Atleti es la vida. Es una forma de entender el día a día.

Gracias Torres. Gracias Gabi. Gracias Diego Pablo.

Gracias Atleti.










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